Eso es lo que debieron intentar demostrar los de no recuerdo qué cadena a través del pseudo-documental que emitieron hace unos días en la televisión.

La verdad es que no le presté mucha atención ni lo vi íntegramente, primero por el poco interés que en mí despierta esta banda, y segundo porque no era ni el momento ni el lugar de ver la tele. A pesar de esto, el mensaje estaba claro: el programa mostraba la cercanía que tiene este grupo con la gente y el colegueo y el “tú a tú” que se gastan los componentes con los ciudadanos de a pie.

Para conseguirlo se grababa a cada componente del grupo desde que se despertaban en sus casas hasta que se reunían e iban al concierto que tenían en la ciudad que fuera. En esta “aventura” pre-concierto se cruzaban con varios personajes de todo tipo con los que mantenían una conversación: fans, vagabundos, chalados (literal), vendedores de discos, etc. Y era en esas conversaciones donde salía el lado más humano de cada miembro, puesto que transcurrían del mismo modo que las conversaciones que uno puede tener con un amigo.

Aunque en realidad no hay nada en todas estas escenas digno de destacar por lo negativo o por lo positivo, me resultan curiosos dos hechos que intentaron reflejar los creadores de la cinta. El primero es el que ya comentaba más arriba, la intención de hacer ver al grupo como gente corriente y con la que se puede mantener una conversación por la calle si te los encuentras, seas fan o no. La segunda es la mitificación que a su vez promueve todas estas escenas, mostrando al grupo como algo inalcanzable a priori pero que a la postre no lo es.

Te guste o no su música, hay que ser objetivos, El Canto del Loco no son los Rolling Stones ni los Led Zeppelin, ni por su alcance ni mucho menos por su música. No hay que demostrar su buena fé y su cercanía con la gente de a pie “forzándoles” a pasar un día entre la gente; fundamentalmente porque para un alto porcentaje de la gente de España (no hablo ya de otros países) son gente sin más (si yo me encuentro a alguno que no sea el cantante ni me fijo en su cara) y desde luego no hay que mostrarlos como un grupo tan inalcanzable como las grandes bandas de rock de los 70 porque hace cuatro días no sabía nadie de su existencia.

En resumen, un documental bonito para la gente que es seguidora del grupo, pero mal enfocado para los que lo vimos desde un punto de vista más objetivo. No dudo que estos tipos sean buenas personas, después de todo así lo parecían en el vídeo, pero no entiendo el afán por mitificarlos; ¿será porque hace falta un nuevo estandarte del “rock” en este país… o simplemente para vender más discos?


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