Nov
9
Limpia, brilla y da esplendor
publicado en Reflexiones |
Coincidiendo con una noticia que leo en el blog de cosas sencillas, en la que se anuncia que la RAE ha añadido las palabras “USB” y “Pen drive” a su lista de acepciones, escucho en el telediario que los jóvenes universitarios españoles (de los que no lo son no dicen nada) ignoran cómo escribir correctamente la lengua española.
El contraste es claro: por un lado, la RAE se esfuerza por enriquecer el español añadiendo nuevas definiciones que, en casos como el ejemplo de más arriba, suponen un esfuerzo puesto que estas palabras o acrónimos tienen su origen en palabras a su vez de otras lenguas; por otro lado, los usuarios de la propia lengua no sólo no hacen el esfuerzo de conocer con suficiente soltura la lengua en la que hablan como para utilizarla sin errores, sino que encima hacen caso omiso de las reglas de escritura y se inventan palabras a base de suprimir letras de sus originales (el famosos lenguaje sms, el utilizado en los mensajes de móviles).
En otra situación este hecho se podría entender como una evolución de la lengua, algo que además de inevitable es necesario para adaptarse a nuevas épocas (sería inconcebible que ahora se hablara como hace siglos, entre otras cosas por la evolución de la sociedad). Pero no es así, puesto que esta supuesta evolución ignora las reglas de la lengua (pocos mensajes de texto se ven bien acentuados, por ejemplo) y, además, sólo afecta a la escritura puesto que oralmente las palabras se siguen pronunciando igual.
Es lógico entender la supresión de algún carácter a la hora de escribir un mensaje de móvil por aquello del ahorro, en este caso económico, cuando se apura el mensaje hasta el máximo de caracteres permitido. Pero ¿de verdad es necesario escribir del mismo modo cuando se trata sólo de pocas palabras? O lo que es más grave aún, ¿también es necesario usarlo cuando se escribe en internet?
Se reía un profesor entrevistado en la noticia del telediario llamando “analfabetos profesionales” a este tipo de personas. Igual no se ha dado cuenta de que gran parte de este problema recae en los métodos educativos empleados por ellos mismos en este país y que poco hacen por actualizar.

