Debido a los no tan escasos robos que sufren los museos y galerías de arte de las obras expuestas (que se valoran en más de 1.000 millones de euros anuales), museos como el de Londres y el de Nueva York han puesto en marcha un sistema de “etiquetado” de cuadros mediante un entorno de radiofrecuencia (RFID).

El RFID consiste en un conjuto de dispositivos que interactúan entre sí y que intercambian información sobre un objeto en cuestión. Por un lado existe un dispositivo en forma de pegatina que contiene información sobre el objeto al que va adherido y que está dotado de una antena a través de la que envía y recibe datos referentes a este objeto. Por otro lado hay un lector que es el encargado de captar si hay algún dispositivo emitiendo información, recibirla y ejecutar algún proceso que la utilice.

Dispositivo de emisión - RFID (F. Wikipedia)

Normalmente estos elementos son usados en almacenes para localizar elementos: la persona encargada va con un lector que va recibiendo datos de todos los objetos almacenados y cuando detecta el que está buscando lee su posición y se la muestra al usuario. Para el caso de las obras de arte la idea sería algo similar sólo que en este caso los dispositivos de radiofrecuencia emitirían señales siempre que se produjera algún comportamiento anómalo, como golpes, movimientos e incluso presencia. De este modo, el lector que reciba este aviso por parte del dispositivo del cuadro podría poner en marcha directamente el sistema de alerta.

Me surge una duda, ¿dónde quieren poner las pegatinas? Supongo que en el marco, porque no veo yo que una de ésas quede bien en la cara de La Gioconda.


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